Soy Marta y ahora mismo única creadora de Frivolitè.
Frivolitè surge a raíz de una idea permanente que Marta llevaba dando vueltas en su cabeza bastantes años.
Siempre he estado haciendo manualidades por mi cuenta, ya que tanto mi hermana como yo nos hemos criado rodeadas de pinturas y rotuladores. A las dos nos gustaba mucho dibujar y siempre hemos ido a academias de pintura. Tras abandonar su aficción al lapicero y a los óleos, hace cosa de 3 meses, Marta decidió sacar toda esa parte creativa que llevaba guardando años.
Marta ha pasado por varias etapas.
Una época me dio por los abalorios, y vendía pendientes y collares para sacarme una paguita extra mientras estudiaba. Otra en que me dio por experimentar con telas y la máquina de coser de mi madre y otra en la que cosía mientras trabajaba de noche en el hospital (soy enfermera). Y durante un tiempo estuve haciendo monederos para una tienda en Valencia mientras vivía allí unos meses. 
Por diversas circunstancias, cuando parecía arrancar la cosa, Marta tuvo que volver a Madrid y guardó todos los fieltros de nuevo. Hasta hace unos meses que
me lié la manta a la cabeza y decidí probar a crear cosas otra vez. Se animó al ver que todo el mundo creaba cosas similares, tipo broches de fieltro y demás,
y que lo que realmente busca la gente es algo distinto que pueda transmitir que eres "especial" por llevar una prenda o un complemento hecho a mano. Así que empecé a sacar de nuevo mis telas antiguas, mis fieltros y demás materiales y a buscar ideas.
El nombre de
Frivolitè surgió
tras darle muchas vueltas y buscar y buscar. Al final decidió que fuese una sola palabra y que tuviese que ver con la costura. Apareció
Frivolitè, que además de frivolidad en francés también es un
tipo punto de ganchillo o crochet. Me gustó como sonaba por el doble significado.
Marta utiliza el tiempo que le queda libre fuera de su trabajo y
... ¡me faltan horas! Le encantaría poder emprender un proyecto con su prima que también es una
manitas. Ha trabajado de diseñadora hace años y últimamente de restauradora en el Palacio Real.
Siempre hemos hablado de montar una pequeña tienda-taller en Madrid, pero ni las circunstancias son ahora propicias por la dichosa crisis, ni yo dispongo de tiempo suficiente para dedicarme a ello como merece. Por eso, y de momento,
Frivolitè está en dos tiendas solamente, a parte de los encargos que Marta realiza personalmente. Se pueden encontrar broches y horquillas en
Kchalot en Madrid y en
La habitación de Kate en Málaga.

En cuanto a los
materiales, telas de todo tipo, recopiladas a través de retalillos de hace años y telas que Marta ha ido comprando.
Fieltros, botones, cintas, lazos, cuentas, abalorios, pasta de modelar, que es lo que utiliza en los broches y anillos. Camisetas básicas que va comprando y luego decora. Pañuelos, con retales en algodón, otros comprados ya hechos. Para las horquillas usa botones que
me forra con mucha paciencia la chica de la mercería de al lado de mi casa. Para pintar utiliza
pinturas al agua y rotuladores para la tela.
Y mis herramientas favoritas son la máquina de coser de mi madre, una Refrey antigua de pedal, y mi pincel por supuesto.
Normalmente no hago borradores, ni bocetos, tengo una pequeña libretilla en la que apunto las ideas que me surgen sobre todo antes de dormir y que luego recupero poquito a poco. Las primeras cosas que hizo se basaban en combinaciones de colores y botones, sobre todo. En el
blog podemos ver los primeros diseños,
que son los que empecé a hacer en el turno de noche y cada uno tiene su historia. Esos bolsos la mayoría están cosidos a mano,
y el que hay vaquero de cremalleras, por ejemplo, está hecho con el bajo de unos pantalones de campana, el del ojo es una pata de un pantalón del pijama del hospital, esto es secreto, ¿eh? y así. He intentado mantener esa "esencia" con el tiempo y de momento sigue gustando. 
La primera idea en
Frivolitè fueron las horquillas.
Me fastidió no encontrar en ninguna tienda de complementos típica alguna horquilla que me gustase, que fuese mínimamente original, y dije: me las hago yo. Probó y probó hasta que salieron. Cada cosa tiene una historia especial.

A Marta le encantan
las cosas hechas a mano. Me parece que tienen una "magia" un algo que las hace especiales. Todavía no me he cruzado con nadie que lleve nada mío, pero tiene que ser increíble la sensación de decir "esto lo he hecho yo, y no te conozco de nada, pero tenemos algo en común". Cuando compras algo hecho a mano, yo al menos, imaginas a la persona que lo ha creado devanándose los sesos en su pequeño espacio, deseando complacer con su espectacular idea a todo aquel que sobre todo sepa apreciarlo. 
Otra de las base de
Frivolitè es que
no hay dos artículos iguales. Pese a que haya modelos que repita ninguno queda igual, no utilizo moldes ni plantillas. Me da la sensación de que desaparece ese algo que lo hacía especial. Los broches de pasta por ejemplo y los anillos son modelados
a manita uno por uno. Le gustan los detalles.
Mi madre dice que me complico sola la existencia. El bolso redondo rojo me costó muchísimo trabajo, no me cuadraba, no encontraba materiales para las asas,... Y me empeñé en que tenía que acabarlo y además tenía que ser así. Quizá sea el artículo más especial de los que he hecho hasta ahora. El dibujo de dentro me encanta. Todo el mundo me decía que tenía ponerlo por fuera, que quedaba mejor que el exterior rojo. Sin embargo no quise renunciar al gusto de llevar el bolso puesto y que solamente quien lo lleve sepa que dentro hay una pequeña obrita de arte.
Marta intenta cuidar los precios de sus productos.
No son elevados para el trabajo que llevan algunas cosas sobre todo. Cada artículo mínimo lleva 1 hora, 1 hora y media de trabajo. Las camisetas oscilan entre los 12 y los 20 euros, por ejemplo.Sobre el futuro, Marta quiere que los complementos y prendas
Frivolitè estén presentes en alguna tienda más. Participó en abril a
Benefici-arte, en Estepa (Sevilla).
Allí me presenté con todos mis bártulos por lo menos a colaborar en lo que se pueda.
Y en ese futuro ha surgido
Polarité. Marta nos cuenta:
Cuando comenzó Frivolitè uno de los primeros puntos de venta fue La habitación de Kate,
en Málaga. Al principio mandé un poco de todo para probar qué tal funcionaba y a los pocos días me llegó un email que me hizo muchísima ilusión. Isabel, la otra mitad de Polarité, había comprado para un regalo la primera pashmina que hice con la canción Night life de Aretha Franklin.

A raíz de ese encuentro comenzó una conexión que les hizo soñar con iniciar juntas un nuevo proyecto. Personalmente tenían muchas cosas en común y profesionalmente muchas ganas de fusionar materiales tan distintos como las telas y el papel.
Unimos el trabajo de mujerpolaroid y Frivolitè y surgió Polaritè. Así que en junio iniciaron esa mezcla y sus primeras piezas.
Y voilà! Aquí estamos. Más que contentas, puesto que ya hemos confirmado nuestra asistencia al próximo Nómada SuperMarket en octubre. :)La selección de materiales es muy cuidada. Han mezclado metal, papel de distintas clases, papel maché, pasta fría, telas, próximamente seda, resinas...
Es un lujo poder trabajar materiales tan diferentes y que en conjunto el resultado sea tan especial. Cada pieza tiene una pequeña historia.

Su base es el
trabajo sobre fotografías antiguas, rescatadas de libros, revistas, postales...
Especialmente la imagen femenina. En nuestra última colección nos hemos centrado más en los años 20 y hemos dedicado la mayor parte del trabajo a complementos para el pelo. Pequeños tocados, diademas reversibles, cintas, horquillas... Y como siempre camafeos y colgantes vintage.
El resultado está siendo estupendo. De momento la primera colección se encuentra dividida entre
La habitación de Kate y El zaguán, y la segunda y tercera en breve estarán en otros puntos de venta, aunque también están vendiendo por internet.
Como adelanto, en estos próximos días trabajaremos en camisetas y otro tipo de complementos como bolsos y pañuelos. Todo ello con nuestro toque Polarité.