jueves, febrero 21, 2013

La marca del meridiano

El guardia civil Robles, ya retirado, aparece brutalmente asesinado en las proximidades de Logroño. El brigada Bevilacqua y su equipo, la sargento Chamorro y el cabo Arnau, serán los encargados de la investigación. Para Bevilacqua no será un caso más. El guardia civil asesinado puede considerarse su mentor durante su época en Barcelona. También ese padre que no pudo tener durante mucho tiempo. Lo que irá descubriendo le volverá a traer aquella época pasada de Barcelona. Cosas buenas y no tan buenas, tanto personales como profesionales...

Nueva novela de mis dos beneméritos favoritos. Y con pena terrible por haberla terminado ya. Siempre me pasa lo mismo cuando llego al final de las historia de Vila y Chamorro, me cuesta despedirme de ellos.

Ya me he declarado fan incondicional de estos personajes, me llegan muy dentro. Vila, sobre todo. De esos hombres modestos, que hacen su trabajo lo mejor que saben, con sus defectos y virtudes. Sentimentales, reflexivos. Vamos, que me encantaría poder tomarme un café con él. Y Virginia, siempre Lorenzo Silva nos la esconde, pero espero que algún día se abra más este personaje. Porque tiene mucho qué decir y contar.

La historia refleja la situación de la España actual, la verdad. Corrupción, trabajo, lealtad, amor. Pero siempre nos quedarán Vila y  Chamorro, siempre ahí, y siempre dispuestos a hacer lo que deben.

La historia es de las que enganchan. Además, que en cuento empiezas a ver por dónde van a ir los tiros, ya sientes que el personaje de Vila se va a desnudar completamente. Y así es.

Triste por tener que dejarlos marchar de mi mente, aunque nunca se van del todo, les echaré de menos durante mis viajes en el metro. Y espero volver a encontrarme con ellos dentro de poco.

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