lunes, febrero 09, 2015

Lelelerele, decoración del hogar

De pequeña en días de lluvia, cuando no podíamos salir a la calle, mi madre para entretenernos a mi hermana y a mí nos enseñaba a hacer diferentes manualidades. Nos sentaba en la mesa de la cocina y allí hacíamos cualquier cosa que se nos pasara por la cabeza. Fue ella quien me inculcó esta pasión por el diseño y lo hecho a mano. 

Elena terminó estudiando Diseño Industrial en la universidad. Ahí se dio cuenta de que, a diferencia de lo que ocurre en la producción industrial, donde tú te ocupas de una fase del proyecto, a ella le gustaba participar de todo el proceso, desde la creación de la idea hasta la elaboración del producto final. Quizás tengo una visión más romántica de lo que supone todo el proceso de producción, pero me gusta saber qué detrás de un producto hay una persona, que ha puesto su ilusión en ello, y no se trata de una cadena de producción o una serie de máquinas.




Todos los productos Lelelerele están hechos a mano, uno a uno, con los mejores materiales y con mucho amor Para mí es muy importante la  dedicación, la calidad, la delicadeza y exclusividad, de cada producto.

A Elena le interesa la artesanía y el valor por las cosas hechas con mimo y paciencia, por eso la elección de esta opción de fabricación, porque le gusta formar parte de todo el proceso, desde el primer boceto hasta la última puntada.

Para ella el respeto por las personas y el medio ambiente es una prioridad, por eso busca métodos de producción sostenible y responsable. También quiero repartir riqueza a mi alrededor, por ello intento potenciar el comercio local siempre que sea posible, así como la contratación con sueldos y condiciones justas. Considera que es más importante tener poco pero con un gran significado que tener mucho pero sin valor añadido, por eso se desvincula del “usar y tirar”, al contrario, le gustan las cosas que duran y que pueden pasar de padres a hijos, por su calidad, pero sobre todo por su valor sentimental. Deseo que mis productos no sean meros objetos acumulados, sino que signifiquen algo para quien los compra.


En cuanto a materiales, Elena nos cuenta que depende de cada producto. Por ejemplo, cada Pocholín está elaborado con Mohair 100% natural, esta lana se teje sobre un forro de algodón y se hace en muy pocos telares en el mundo, esto hace que el precio de los pocholines sea elevado, pero también les da un acabado único y natural que los hace diferentes y especiales. Su textura, calidez y reflejo único de la luz hace que queramos tenerlos con nosotros para siempre, transmitirlos de generación en generación, cuidarlos, nada que ver con los peluches sintéticos a los que estamos acostumbrados en la modernidad. Los Benitos y Nelos se hacen con loneta y algodón, que son materiales mucho más resistentes para que se puedan lavar en la lavadora sin problemas.










Elena trabaja en su propio taller, situado en Onda (Castellón). Vivo en una pequeña casa antigua restaurada en la que hemos habilitado una planta como taller, es muy agradable trabajar en casa, con la luz natural entrando por las ventanas, salir a la terraza y ver los tejados y las montañas, ¡es genial!





Ha realizado, también, muchos encargos personalizados. Muñecas y retratos, aunque ahora no dispone del tiempo suficiente para ello, y prefiere centrarse en las colecciones y productos que tiene en la web.





Este diciembre participó en El Festivalet en Barcelona, algo que le hizo muchísima ilusión ya que es una feria a la que siempre ha deseado ir.





Lelelerele ha aportado a Elena muchas alegrías, tanto en lo profesional como en lo personal. He aprendido muchísimas cosas, he hecho un máster en perseverancia :) He conocido a gente extraordinaria y me he dado cuenta de la cantidad de gente maravillosa que me rodea y me quiere y me apoya sean cuales sean mis ideas locas. Comenzar un proyecto empresarial desde cero es una verdadera locura en los tiempos que corren, pero es un continuo aprendizaje y superación personal, y las alegrías superan a las dificultades.








Sobre el futuro, quiere seguir creando. La parte del proceso en la que más disfruta es el momento en el que ve una idea transformada en realidad, el primer prototipo de un diseño. Ver ese muñequito terminado, con esos ojitos que parece que me miran, me hace sentir como Geppeto. Quiero seguir viviendo esa sensación muchas veces más, creando nuevos modelos y diseños. También le gusta mucho dibujar y en breve va a atreverse a lanzar una edición de mini-prints con algunas ilustraciones.




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