miércoles, enero 04, 2017

Raquel Carrero, frente al papel

Raquel siempre le gustó rayar: debajo de la mesa de sus padres, las agendas telefónicas, incluso solía pintar con rotuladores de colores el ventilador de mi abuela mientras daba vueltas.

Creció y estudió Bellas Artes. Se fue a Venecia con su libro de anatomía debajo del brazo. Desde entonces estoy loca por el blanco, el silencio de mi cabeza, las trenzas, el pelo largo y los sueños que nunca se cuentan. El pelo, escondite y lugar secreto donde perviven las voces de mis abuelas, la esperanza y la vida.











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