jueves, octubre 03, 2019

Mr. Sis. Ilustrador y más

Francisco Javier Martínez Romero es Mr. Sis. "Mr" en el mundo de la ilustración, son las iniciales de sus apellidos, y "Sis" es una abreviatura de cómo le conoce la gente, Siscu. Siempre me hecho llamar Siscu Romero pero en el momento que mi profesión de actor empezó a tomar un poco más de peso y tener casi la misma importancia que la de ilustrador, decidí separar una cosa de la otra, para no confundir, y sobretodo en redes sociales. Por lo tanto, como aquí estamos hablando de ilustración, seré Mr. Sis.

Siempre se consideró más ilustrador que actor o bailarín. Toda su formación de adolescente fue enfocada a la ilustración. Empezó con el diseño gráfico, después saltó a la ilustración porque se dio cuenta de que lo digital le aburría y a mi lo que me gustaba era mancharme de pintura y buscar el proceso donde fueran mis manos las que controlaban la obra, y no una máquina. Y después hizo 4 años más de Cómic, algo que siempre me ha gustado mucho también. No fue hasta que se independizó cuando decidió hacer algo que también le corría por la sangre desde pequeño, que era bailar. La danza me llevó al teatro por recomendación de mi profesora, que me aconsejó hacer algo de teatro para quitarme el miedo escénico que padecía cada vez que presentábamos algo. Y ahí me percaté de lo que me gustaba interpretar y de que me resultaba más innato incluso que bailar.

Aún así, y pasados unos años de llevarlo todo de forma paralela, decidió meterse de pleno con la danza a los 28 años. 2 años de formación que le hicieron muy feliz, y proyectos y trabajos que salieron a posteriori, pero ya era mayor para dedicarme a ello, así que decidí dejarlo en segundo plano, pero sin abandonarlo, y les di más cabida a la ilustración y el teatro. Al fin y al cabo, ya había vivido mi sueño, que era vivir lo que era una formación, la disciplina y la constancia de una escuela de danza. FAMA (la serie antigua) y UPA dance hicieron mella.

A día de hoy va a galope entre lo que le da el teatro, que hoy por hoy es la publicidad lo que mayormente me da de comer; y en el terreno de la ilustración van saliendo cositas, pero me está siendo mucho más difícil encontrar mi camino aquí. Si hay algo que le apasiona dentro de la ilustración es pintar muros. Viajar por el mundo pintando murales sería mi mayor logro, ya que reuniría dos de mis sueños, pintar y viajar. El teatro, y concretamente el cine, le encantan, pero me veo viviendo en una casa de campo con mis perros de mayor, y no sé si eso es compatible con el mundo del cine, en el que continuamente debes estar haciendo contactos y relacionándote en eventos públicos. El lenguaje del cine me parece maravilloso, cuando ves el resultado de meses y meses de trabajo me emociona, y en la ilustración me emociona la "soledad" buscada, cuando pintas a solas en tu habitación, incluso pintando murales me aíslo gracias a mis cascos. Es mi momento de estar conmigo, y amo ese momento, pero es la combinación de los dos la que, en estos momentos, me da la felicidad.






Contar historias y mandar mensajes es algo que Siscu necesita y cualquiera de las tres disciplinas se lo permiten. Me hubiera gustado poder ser cantante, pero no ha sido nunca un don que me caracterice. Hace unos años contó una de las historias más importantes que he compartido jamás en formato novela gráfica. Narraba la enfermedad de mi hermana, y aunque no conseguí que ninguna editorial se interesara por ella, me autoedité 60 ejemplares, por la simple satisfacción de poner ojos y cara. "Tequila bebía le madero", se titula su primera, y única por ahora, novela gráfica, escrita e ilustrada por Siscu. También sueña con contar historias en este formato. No descarto nada porque tengo pasión por mi trabajo, y siempre necesito crear. Tengo temporadas incluso obsesivas por hacer y crear, pero hay que aprovechar estas rachas de creatividad, porque luego vienen otras de negatividad y de no gustarte nada de lo que haces. Pero mi cabeza está funcionando 24 horas al día. Hasta cuando duermo he aprovechado para sacar ideas.

En la ilustración siempre le ha atraído lo socialmente calificado como "raro". Desde pequeño, en el colegio, fue siempre el defensor de aquellos que sufrían bullying, en especial siempre tuvo especial predilección por sus compañeros y compañeras con sobrepeso, no me preguntes porqué. Me producían una ternura especial, y una injusticia que ser "gordito/a" fuera un motivo de burla. Yo era todo lo contrario, un "saco de huesos", como decía mi padre. Las injusticias siguen siendo la base principal de lo que le mueve a día de hoy. Ama y admira todo lo que se sale de la norma, todo aquello que rompe esquemas y se desmarca de lo estipulado. Lo "normal" me resulta aburrido. Me encantaría vivir en un mundo donde no hay algo a lo que calificar como "normal" por el hecho de vivir en un continuo aprendizaje y un arriesgar.

Hace ya unos cuantos años se empezó a interesar mucho por el tema de los retratos, concretamente dentro del mundo de la moda. Se planteó incluso hacer algo de scouter, porque me pierdo mirando caras y actitudes con personalidad cuando voy por la calle, o mirando fotos de moda. Descubrió una modelo, Devon Aoki, que tenía rasgos asiáticos y rasgos parecidos a los del Síndrome de Down. Empezó a interesarse mucho por estas dos vertientes en los rasgos faciales, y poco a poco fue creando su mundo y sus personajes. Me encantan cuando la gente llama a mis personajes marcianas o extraterrestras, supongo que porque es lo que busco, que la gente siga poniendo etiquetas a lo que es normal y lo que no. Al final, vivimos en un mundo de etiquetas, y es fácil caer en ellas. Sus personajes suelen tener todo aquello que en la sociedad suele ser objeto de burla o tachado de "raro": ojos separados, cejas pobladas o carentes de ellas, diastema, obesidad, pelos albinos (blancos), etc... Yo lo llamo el FEÍSMO, o la FELLEZA. La fealdad pocas veces es representada en el arte, se suele pintar lo bello, lo estético según lo que se conoce como tal en la sociedad. Pero no hay que olvidar que la fealdad es necesaria en el arte tanto como la belleza, porque es un elemento de la realidad que debe ser representado. Lo bello depende de lo feo, y viceversa.

Hubo un momento en que decidió que su paleta de colores también era importante, porque dado que se basa mucho en el retrato, se dio cuenta que siempre acababa pintando personajes blancos de piel, o lo que viene siendo de SU color carne, porque parece lo más "normal" o frecuente a mis ojos, y nunca incluia razas; por lo que decidí cambiar los colores de piel y hacerles unos fuera de lo común, lo que las hacía más extraterrestres también, pero ya no habían razas definidas. En ocasiones las tatúo, pero no son más que mensajes que mando en modo incógnito. Es una manera de dejar mensajes sin tener que escribirlos, decirlos, sólo yo sé que están y no necesito más.





Suele trabajar el retrato y dentro de él las preocupaciones del día a día de un ser humano, pero desde un punto de vista como convencional. En la música lo que funciona es lo que universalmente mueve al ser humano, que es el amor, y de este modo todos en algún momento nos sentimos identificados con cualquier letra que vaya en ese acorde. A mi en la ilustración me pasa igual, pero el amor me parece un tema muy pasteloso de trabajar, como mucho prefiero el desamor, pero es EL MIEDO y LA MUERTE lo que me motiva a la hora de trabajar. Porque todos, absolutamente todos, tenemos miedos e inseguridades, y la muerte es una de las más pronunciadas, supongo que más por un defecto cultural en el caso de los occidentales. Tratando estos temas les resto importancia, y así me gustaría que sucediera con el espectador.

Se suele mover por exposiciones. Esto le llevó a decidir cuál sería el soporte dónde querer trabajar. Siempre he sido algo manazas y el bricolaje no ha sido lo mío nunca, es por eso que cada vez que tenía que montar marcos, arreglar traseras, limpiar cristales, etc... me suponía un tremendo sacrificio, lo detesto. y además, son varias las exposiciones en las que poco antes de la inauguración se me ha roto algún cristal. Por ello decidió ser más práctico, y descubrió la madera. Trabajar en madera me encanta, primero porque me evita todo esto que acabo de nombrar, y luego vi que tenía más puntos a favor, como por ejemplo que una madera con una buena veta ya me da un fondo a la obra, y los fondos es algo que nunca se me han dado bien, así mato dos pájaros de un tiro. La otra es que cuando expongo, los cristales siempre fueron un inconveniente a la hora de sacar una foto, siempre aparecía en el reflejo. Sobre madera no hay cristales, por lo tanto, me ahorro todo eso. Las tablas de cocina le han abierto un amplio campo en el mundo madera ya que son fáciles de obtener en los chinos, prácticos porque muchas ya vienen preparadas para ser colgadas, y los formatos suelen ser diversos. Lo único malo es que no destacan por tener vetas bonitas.

Actualmente está preparando exposición colectiva para noviembre en Australia. Es la primera exposición que hago fuera de España y estoy muy feliz por ello. Creo que es necesario salir de este país para poder vivir mejor de esta profesión. Aquí en España el panorama no está pletórico, por muchos titulares que quieran meternos sobre la ilustración y el muro, seguimos teniendo muy poca cultura de comprar arte, casi tanto como de ir al teatro.

Actualmente Instagram es su mayor fuente para poder seguir a grandes artistas de hoy en día. Me encanta el trabajo de Mr. Aryz, por sus colores, que no pretenden acercarse nada al realismo. No me gusta NADA los ilustradores que hacen hiperrealismo, para eso ya está la fotografía, aunque no por ello no valore la técnica y el trabajo que conlleva. Amo las chicas de Ryan Heshka con ese aire retro y sus colores, la oscuridad en los personajes de Nomi Chi, o la forma de romper con la anatomía y el color de Marina M. González. Pero si hay un mito que me tiene fascinado, ese es Egon Schielle. Más allá de la técnica, mi trabajo se basa mucho en el Expresionismo, donde más que un estilo, se determinaba una actitud o una forma de entender el arte; en la que solía predominar la visión del artista (la "expresión") frente a la plasmación de la realidad ("la impresión"), algo así como "la deformación de la realidad", y ahí es donde me identifico yo. La pintura Renacentista me atrae porque estaba cargada de mensajes ilustrados, que al igual que los tatuajes de mis personajes, emitían mensajes que no necesariamente el espectador debía conocer. Por ejemplo, uno de ellos y el cual empleo mucho en mis obras, es el desnudo. Primero porque seguimos siendo tan atrasados que sigue siendo un tabú en la sociedad, y me gusta nadar a contra corriente como los salmones; y segundo porque como ellos definían, es un símbolo de sinceridad y transparencia, "esto es lo que soy, sin máscaras ni disfraces". Al fin y al cabo mis personajes, que son siempre mujeres, no dejan de ser mi alter ego a través de las cuales protesto, grito, lloro y río. Una de mis obras predilectas, aunque hay muchas, es "EL Nacimiento de Venus", de Botticelli,

Y mientras llegan sus sueños, seguirá cogiendo encargos de retratos personalizados, montando exposiciones y participando en mercadillos de ilustración. Pero el día que alcance mi objetivo no me veréis el pelo en mucho tiempo... Espero que llegue pronto, porque no quiero estar cogiendo aviones ni subiendo andamios con 70 años.

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